Características en el Diseño de Actividades que Apunten al Desarrollo del Pensamiento Científico.
El diseño de actividades siempre ha sido un gran reto para los docentes, y lo es
aún más hoy cuando se tiene, además de muchas carencias, la necesidad de afrontar una
batalla constante contra una gran cantidad de distractores para capturar la atención de
los estudiantes. esta labor seria más sencilla si ese “capturar la atención” se
transformara en un deseo por aprender ciencias, es decir, que los estudiantes aprendan
ciencias porque quieren y no porque les toca. Algunos dirían que ese deseo por aprender
ciencias debe nacer con cada sujeto, pero así mismo se puede afirmar que ese deseo también se pueden contagiar o generar.
De acuerdo con González & Álvarez (2000) en el transcurso del docente educativo diseñado a
partir de los problemas sociales establece un lazo entre el mundo de la vida y el
mundo de la escuela lo que genera el desarrollo pensamiento científico. Es una relación dialéctica, pues la educación es para la vida. La
producción cultural del hombre no es un mundo abstracto lejano de la vida en su
desarrollo día a día. Una enseñanza que posibilite el tratamiento de los problemas de la
vida cotidiana trae el mundo de las ciencias al Mundo de la Vida para solucionar
necesidades sociales.
Desde la línea de pensamiento del Constructivismo (Suarez, 2001) podemos decir que el
conocimiento es un proceso de elaboración interno, permanente y dinámico que se da a
partir de lo que ya sabe el estudiante; estos saberes previos, fruto de las experiencias y la
cultura, se van transformando es esquemas más elaborados de conocimiento a medida
que se enfrentan con una nueva información. Este conocimiento adquiere sentido en el
proceso de construcción, es decir, es un aprendizaje significativo.
Según la teoría de Piaget estas
tres etapas finalizan en estados de equilibrio dinámico, es decir espacios de
tiempo en los cuales tiene lugar la génesis, desarrollo y consolidación del
desarrollo cognitivo. (Piaget, 1969). Cada una de ellas etapas supone una forma
de equilibrio cualitativamente diferente de las otras, lo que permite una
caracterización específica en el desarrollo cognoscitivo y cumplen del acuerdo
al autor determinadas propiedades que son:
Secuencialidad: el orden de adquisición de los estadios es siempre el mismo, no puede
adquirirse uno sin haber pasado antes por el anterior (que fundamenta y se
incluye en la nueva estructura), con lo que no se conciben saltos de etapas, ya
que lógicamente serían imposibles.
Integración. Cada estadio supone una reorganización e inclusión de las estructuras de
pensamiento anteriores en una nueva estructura más amplia del pensamiento que
implica un equilibrio más estable y una adaptación al medio más sofisticada.
Por ello la persona no puede, desde determinado estadio, volver a un estadio
inferior.
Estructura de conjunto: Los estadios descritos por Piaget forman totalidades que determinan el
comportamiento del sujeto de forma independiente al dominio al que se aplican.
Así, un sujeto en determinado estadio debería mostrar el pensamiento propio de
ese estadio en todos los dominios de actuación en los que se viese implicado.
Descripción lógica: Para Piaget la mejor forma de representar esas estructuras de pensamiento es mediante el
lenguaje lógico-matemático. Cada una de ellas se contempla como un amplio
sistema de operaciones lógicas que median y unifican los comportamientos
intelectuales concretos.
De acuerdo a la teoría de Piaget
el desarrollo de la inteligencia es producto del desarrollo espontáneo, que
depende de cuatro factores principales: el desarrollo del niño en término de
crecimiento biológico y maduración psicológico. La experiencia, que es un
elemento importante para el desarrollo cognitivo; la transmisión social, por la
que señala que ningún mensaje ni conducta nueva se incorpora al sujeto si éste
no activa las estructuras previas adecuadas para procesarlo, para asimilarlo; y
por último el factor de equilibrarían, que permite la búsqueda interna de
nuevos niveles y reorganizaciones de equilibrio mental, después de cada
alteración cognoscitiva provocado desde el exterior o autoprovocada. (Piaget,
1968).
El pensamiento científico no solo es positivo en el
ámbito académico, sino que ofrece múltiples ventajas en la vida diaria y en la
formación del niño como persona. Puede que a tu hijo le espere un futuro en el
mundo de la biología, la ingeniería o la medicina, o puede que opte por
estudios relacionados con las letras. Sea cual sea su elección dentro de unos
años, el razonamiento y la lógica le ayudarán a reaccionar ante los problemas,
adaptarse a nuevas situaciones, solucionar retos… Entre otras cosas, con el
desarrollo del pensamiento científico, el niño:
·
Mejora
su capacidad de razonamiento y su habilidad para pasar de nociones básicas a
complejas.
·
Aprende
a resolver problemas en situaciones reales.
·
Practica
la construcción de su propio aprendizaje.
·
Ejercita
su capacidad deductiva y aprende a crear estrategias y soluciones propias.
·
Mejora
su relación con el entorno físico y su percepción de los espacios, las formas,
las partes y el todo…
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